El sábado es día de mercado y el pueblo tiene bastante ambiente. Deambulamos entre la gente, vemos el castillo y subimos a la torre de la iglesia desde donde las vistas son impresionantes, casi tanto como la escalera de caracol que hay que subir para poder verlas.
Cambiando los planes, decidimos ir a ver Rocheford en tèrre porque nos lo recomiendan en la oficina de turismo y además en el mapa que llevamos aparece como uno de los pueblos más bonitos de francia. No van desencaminados.
De nuevo pasados por agua nos dirigimos hacia el golfo de Morbihan. Aunque la idea inicial era ver Carnac, evitando horas de coche decidimos ver la costa de enfrente. En el trayecto deja de llover e incluso sale el sol a ratos. Pasando por Sarzeau llegamos hasta Port Navalo y nos encontramos el típico lugar turístico, solo que para verlo, claro, bajamos del coche. Y entonces cae el diluvio universal. El mar de color marrón y sopla un viento de narices. Sin ni siquiera poder sacar la cámara de fotos por el chaparrón, damos media vuelta y nos dirigimos a La Rochelle, donde dormiremos.
Cambiando los planes, decidimos ir a ver Rocheford en tèrre porque nos lo recomiendan en la oficina de turismo y además en el mapa que llevamos aparece como uno de los pueblos más bonitos de francia. No van desencaminados.
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